jueves, 13 de mayo de 2010
Papá, ¿por qué somos del Atleti?
Soy una canción de amor en una ciudad de violadores clericales, de presos entre voces, de burbujas en la noche. Soy el re bemol con que empieza la canción de tus días de autostop, y me meriendo los becuadros cual becarios. Como dijo el génesis de nuestra gélida partitura, la clave es el sol, eterno halo de esperanza al que cada día impar acuso de hacer brotar bajo mi pecho dulces aires de alegría. Como diría un pajarito... I'm just glad. Lucho ante la patrullante mirada de las farolas cotillas cotidianas, todo sea por ganarme el cotizado llanto de alegría de la luna en su camastro de seculares manuscritos en desorden absoluto. "Tengo un sueño, ¿participas?" dije. "Lo siento, ahora no. Tengo un sueño..." contestó. De nuevo me asalta el eterno conflicto, la perpetua disyuntiva , el dilema imperecedero entre el bien y el mal, el ying y el yang, forma o contenido, Quevedo o Góngora...
Tú a Bérgamo y yo a Marrakech
Por orden del Presidente de la República Independiente de mis días, quedan desterrados el temor, la farsa y la incertidumbre. No hay por qué correr, pues todo fluye en aquel lecho donde hasta el mismísimo tiempo peca de paciente a que me incorpore lentamente, tras surfear sumergido entre mis más profundos instintos. Corren días prósperos para la aldea donde la pequeña Luz nació. “Eres tan bonita como la luna llena” –dijo el anciano-. “Tan bonita como cuando no eras más que rizos y mirada. Tanto, tanto, que hasta el mismo Dylan sacó su block para apuntar la hecatombe de emociones que tu swing de independiente provocaba en la gente”. Algo queda, pues, pendiente… y ríndete, o te seduciré con mis dientes. Despierto y me figuro que la vida es lo que pasa mientras muero. Será posible...
La Metáfora del Porro y el Amor
Y se me ocurre que quizá las relaciones de pareja sean como el porro inhibidor. Comienzas trabajándotelo con ilusión, atención y mimo. Una vez que lo tienes, lo disfrutas, creyéndote consciente de lo afortunado que eres por lo que tienes entre manos, por el placer eterno que te confiere. Cada vez que se apaga, haces un pequeño esfuerzo, inhalas, y aquello vuelve a encenderse tanto o más que al principio. De vez en cuando, el destino te depara una china de por medio, de vez en cuando, un momento inolvidable junto a ella, pero al rato vuelve a apagarse, y gustoso vuelves a tirar fuerte para encenderlo de nuevo, o su pasión, o tu pasión. Sin embargo, el gozo momentáneo parapeta la verdad y la camufla a tu razón, te oculta algo que ya sabes y mil veces la vida te ha demostrado empírica, y a la vez, cruelmente: todo tiene un final. Tras tanto tiempo, el porro llega a su fin, no da más de sí. Da igual lo que inhales, lo que tires, da igual que insultes o que llores. Ya no hay porro, la antorcha se apagó, el fuego, en ambos casos, se esfumó. Entonces buscas desesperado más humo para tus pulmones, más alegrías y amor para tu maltrecho corazón, pero entonces la realidad viene veloz a pegarte en plena frente. Olvídalo, o al menos, inténtalo, pues todo acabó. Como tantas otras veces… La vida son etapas.
A Story of the great Pleasureburg City
Punto. Descuelga el teléfono y vuela por mi mente. Desearemos no haber habido… Ayer perdí mis labios en la noche, y hoy, al despertar, he creído ser protagonista del capítulo de mañana en tu libro de viajes. Erase una vez un cuento de soles y bemoles, de glorietas, luces y estaciones. Una vez fui excepcional, eso y testigo, y puede que también ciudadano de allá donde cada noche dibujo sueños en forma de pechos bajo el vuelo de la gran golondrina dorada. “Dame opio, pipa y fuego” le dijo. “Quiero ver cómo se dispara mi lívido y se afilan mis sentidos al compás de tus once letras”. Sumergido en paz y caramelo, recorro tu suavidad con mi atrevimiento, con mi locura, con mi cara de enjuto aniñado y pseudo-inocente. El tequila nos despejará las ideas, ¿no crees? Siempre pensé que algún día disfrutaría del clan de la sinrazón, del club de la no-planificación, y así fue. Así es. Al más puro estilo indie. Prometo cerrar los ojos sin “miedi” a que todo cambie cuando vuelva a abrirlos. Quedan muchas páginas por leer, muchos trenes por coger, y muchas fiestas que correr. ¿Qué sentido tiene tachar este bello lienzo de dulces trazos de sublime espontaneidad con una gran equis negra de inseguridades? ¿Quién las quiere?, ¿quién quiere horarios teniendo un pen drive y unas pizzas? Sólo el Red Vodka perdió los estribos en la gran noche Roja, cuando Hayley trataba afanosamente de castrar al pobre de Jeff Kohlver ante la mirada atónita del sol y la luna sentados en un valle compartiendo copa y mesa. Confiemos en el destino que tan egoístamente nos llevó al cautiverio. Somos animales nocturnos. Ik ben Santiago, en jij? Dank je veel…
miércoles, 12 de mayo de 2010
BUENOS DÍAS, FUTURO
Atrévanse las cajas, deslícense las trompetas, luzcan los recortes y marque el paso el charles. Pelo en tercio rojo inunde el piso a la llegada del mañana. Brillo, ritmo y floripondio por los genes que vibraron con aquel clavel sobre un fusil, hoy en otro ser. Pongamos que hablo de la vida, o del ser, o de mí. A las generaciones sedentarias, impermeables, carentes todos ellos de motivaciones, carentes sus retinas de polvo y metralla, me dirijo desde dentro cargado con mis dudas, mis maravillosas dudas, y con mis sueños, esos perros ingrávidos que hackean mi mente cada dos decepciones y media. Somos el jardín con que comparan nuestros mayores el dibujo que antaño diseñaron para nosotros, o para ellos entonces, o para qué. El sol de Microsoft nos ha dorado, pioneros de otra vida, y nuestros tallos son más verdes. Somos, a la vez, pequeñas fuentes donde emana aquella piedra preciosa aún por descubrir en un estado material desconocido. Somos factores de producción creativa potenciales, tramoyistas de la bóveda celeste, auditores de esta caja de zapatos. Somos todo eso, pero también somos la letra no impresa que con unos y ceros se combina para formar la nada. Somos el epílogo desgajado del viejo tomo, las hojas sueltas flotando sobre el vino anciano, chocando de aquella manera con el brillo de los pétalos que vagan por los días. Pétalos y musas que iluminan el ingenio. No vivimos aquel mayo en la Sorbona, ni los días del puño y el ideal. Somos descendientes de pétalos que jamás nos hicieron encallar, ni aprendimos nunca a pilotar la caravela revolucionaria, o quizá hace poco hicimos puenting desde el estambre. Sirva este rincón color nostalgia para hacer flotar toda joya del que mañana será capitán y pasado estará muerto. Que viva el Sol, grumetes, por traer la primavera y con su aroma toda joya que en nuestra mente espera. Cajón de sastre o de estudiante imberbe, sírvete a tu antojo de esta plaza donde al atardecer las experiencias se relajan al olor del té, pues seremos juveniles por siempre hasta que las manecillas nos atrapen y el reloj marque las doce en punto. Sea por ofrenda a Nuestra Señora de la Creatividad o al Dios que todos llevamos dentro, habremos de decir lo que del alma nos emana.
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