jueves, 13 de mayo de 2010
Papá, ¿por qué somos del Atleti?
Soy una canción de amor en una ciudad de violadores clericales, de presos entre voces, de burbujas en la noche. Soy el re bemol con que empieza la canción de tus días de autostop, y me meriendo los becuadros cual becarios. Como dijo el génesis de nuestra gélida partitura, la clave es el sol, eterno halo de esperanza al que cada día impar acuso de hacer brotar bajo mi pecho dulces aires de alegría. Como diría un pajarito... I'm just glad. Lucho ante la patrullante mirada de las farolas cotillas cotidianas, todo sea por ganarme el cotizado llanto de alegría de la luna en su camastro de seculares manuscritos en desorden absoluto. "Tengo un sueño, ¿participas?" dije. "Lo siento, ahora no. Tengo un sueño..." contestó. De nuevo me asalta el eterno conflicto, la perpetua disyuntiva , el dilema imperecedero entre el bien y el mal, el ying y el yang, forma o contenido, Quevedo o Góngora...
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